MOTIVACIÓN:

Agradecer la inmensa pasión apostólica de Don Bosco, cuyo único objetivo era la salvación de las almas.

FRASE BÍBLICA:

“¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?” (Mc 8, 36)

REFLEXIÓN:

El motor de toda la obra de Don Bosco y el corazón de la misión es el Da mihi animas, coetera tolle (Dame almas, llévate lo demás). Esta frase, grabada en el Oratorio y en el espíritu de cada Salesiano, expresa la primacía de lo espiritual sobre cualquier proyecto material. Don Ascanio Savio atestiguó que en Don Bosco "se transparentaban sus ardientes deseos de evangelizar a los pueblos y salvar a las almas". Esta es la brújula que guio a los primeros misioneros hacia la Patagonia.

Agradecer este celo es repensar la calidad de nuestra propia pasión. ¿Es la salvación del joven el centro de nuestras acciones, o nos perdemos en la mera gestión de las estructuras? Don Bosco, con su fervor, nos recuerda que el educador salesiano es, ante todo, un evangelizador. Si nuestra misión no apunta a la trascendencia y a la salvación integral de la persona, perdemos nuestra identidad.

COMPROMISO:

Revisa tu horario semanal e identifica si estás dedicando tiempo a la evangelización directa (Catequesis, acompañamiento, sacramentos). Si no, haz un ajuste.