
MOTIVACIÓN:
Agradecer el espíritu festivo y de profundo fervor con que se vivió la despedida de la primera expedición.
FRASE BÍBLICA:
“Alegraos siempre en el Señor. Os lo repito: ¡Alegraos!” (Flp 4, 4)
REFLEXIÓN:
La despedida del 11 de noviembre de 1875 fue un día de comunión general y fervor inusitado. A pesar de la tristeza de la separación, prevalecía una profunda alegría espiritual, la alegría de la misión que se realiza. Don Bosco no quería lágrimas ni lamentos, sino la certeza de que estaban cumpliendo la voluntad de Dios. La alegría salesiana no es superficial, sino fruto de la fe y de la caridad pastoral.
Agradecer esta "alegría del adiós" es comprometerse a vivir la misión no como una carga, sino como la mayor de las fortunas. El joven que se encuentra con un educador triste o quejoso no se siente atraído por el Evangelio. La alegría es el mejor método de evangelización y el primer signo de la presencia de Cristo resucitado en nuestras vidas.
COMPROMISO:
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Comparte tu fe hoy con un gesto de alegría contagiosa (un chiste, un canto, una palabra de ánimo).