MOTIVACIÓN:

Agradecer la insistencia de Don Bosco en el "Recuerdo No. 5" para cuidar a los más vulnerables.

FRASE BÍBLICA:

“Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.” (Mt 25, 40)

REFLEXIÓN:

"Cuiden especialmente de los enfermos, de los niños, de los ancianos y de los pobres, y se atraerán las bendiciones de Dios y la benevolencia de los hombres." Este es, quizás, el más claro mandato evangélico y el sello de la caridad salesiana. Don Bosco no solo mandó a sus misioneros a los territorios más difíciles (la Patagonia), sino que les indicó a quiénes priorizar: a los descartados de la sociedad. Esta caridad preferencial es la fuente de las bendiciones divinas y la que abre los corazones humanos.

Hoy, al agradecer esta orientación, debemos examinar a quién estamos cuidando "especialmente". ¿Son los pobres y los ancianos la prioridad en nuestros planes pastorales, o se han convertido en una actividad marginal? La misión no es solo ir lejos, sino llegar a los que están "más lejos" en nuestro propio entorno, los que sufren el doble abandono, material y espiritual.

COMPROMISO:

    • Organiza una visita o un pequeño gesto de acompañamiento a una persona anciana o enferma de tu barrio o comunidad.
    • Dona un bien material (tiempo, ropa, alimento) a una obra que atienda a niños o jóvenes en situación de pobreza.