MOTIVACIÓN:

Repensar la importancia del discernimiento vocacional, incluso cuando los anhelos parecen claros, a través del consejo sabio de Don Cafasso.

FRASE BÍBLICA:

““Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas.” (Pr 3, 6)

REFLEXIÓN:

Don Bosco intentó dos veces irse de misionero con los Oblatos, e incluso se puso a estudiar gramáticas varias, pero se topó con la persona sabia y providencial de Don Cafasso, quien le puso "un alto". Este evento nos enseña que el celo, por más ardiente que sea, debe ser purificado y verificado por la obediencia y el consejo. El auténtico signo vocacional no es solo el deseo personal, sino el llamado de Dios confirmado por la Iglesia.

Repensar nuestra dimensión misionera implica volver a la sabiduría del discernimiento. El dónde y el cómo servir no son fruto de nuestra voluntad, sino de la voluntad de Dios revelada en los signos, las personas y los acontecimientos. Debemos estar abiertos a que el Señor nos pida algo distinto a lo que habíamos planeado, confiando en que el camino que Él abre será siempre más fructífero.

COMPROMISO:

    • Busca un momento de diálogo con un director espiritual o un referente de fe para repensar tus prioridades de servicio actuales.
    • Haz una lista de los "signos" que has encontrado en tu vida que te han ayudado a discernir tu camino y agradece por ellos.