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EKUMENE: “CASA COMÚN. CASA DE TODOS”

PALABRA DE DIOS

Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.

Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.

También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio». Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

Lc 4, 24-30.

REFLEXIÓN BREVE

En Bangladesh, la pobreza es extrema. Casi la mitad de su población vive con menos de un dólar al día. Miles de refugiados han huido. “En mi país morimos de hambre o por la guerra”.

Con estas palabras se expresaba Asif al llegar a la obra social de Ekumene en el raval de Barcelona.

Ekumene es una palabra griega que significa “casa común”, “casa de todos”. Ekumene es la obra social iniciada por el sacerdote catalán Domingo Solà y hoy compartida con los Hermanos Maristas. Llegan a nuestro centro centenares de inmigrantes que quieren aprender las nociones básicas de nuestro idioma. Un buen número de voluntarios los acoge y orienta.

En el evangelio de hoy, Jesús nos pone de ejemplo a la viuda de Sarepta que a pesar de tener poca comida y a punto de morir de hambre creyó que Dios la proveería y tuvo el valor de compartir su escasez con el profeta Elías. Su generosidad fue recompensada con la bendición del Señor.

La fraternidad compartida es palpable en el centro social de Ekumene donde los recién llegados de sus países, como la vida de Sarepta, se ayudan mutuamente con lo poco que tienen. Entre todos intentamos hacer un mundo más fraterno y sostenible para que sea la casa de todos.

ORACIÓN

Fui forastero y me acogisteis.

Señor Jesús: hoy nos llamas a acoger al que llama a nuestra puerta escapando de la pobreza, de la violencia y de la guerra. Como tus discípulos nosotros también estamos llenos de temores, de dudas e incluso de sospechas.

Escucha nuestra oración y danos tu fuerza para desterrar el temor de nuestros corazones. Que seamos capaces de abrazar a los necesitados y acogerlos con generosidad como si fueran nuestro propio hermano.

Danos un corazón acogedor como el de la viuda de Sarepta, capaz de compartir lo poco que tengamos.

Hoy tenemos presentes en nuestro corazón a las mujeres y hombres, niños y niñas que se ven obligados a dejar sus tierras y sus familias buscando una nueva oportunidad para sus vidas. A aquellos que no tienen familiares o amigos que pueden recibirles.

Hacemos presentes a los que no tienen hogar y malviven en la calle durmiendo en los portales o en las estaciones de autobús. A las familias que no pueden pagarse un alquiler. A los deprimidos porque no ven un futuro para su vida.

Ayúdanos a ver Tu rostro en los ojos de los necesitados.

A acogerlos con ternura porque sabemos que al acogerlos te acogemos a Ti.

ENTRA EN TU INTERIOR

Busca unos momentos de paz y de silencio.

Imagínate que vas por la calle y te encuentras con una persona necesitada. Tu corazón le mira con ternura. Te sientas a su lado... ¿qué sentirías? ¿Sabrías ver en él el rostro de Cristo?...

No tengas prisa y entabla un diálogo con él. “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis… dice Jesús.

ORACIÓN FINAL

Señor que miras con ternura todo lo que has creado, derrama en nuestros corazones tu fuerza para hacer un mundo más humano y más sostenible. Que trabajemos por la paz y la justicia.

Que seamos capaces de admirar la vida y la belleza de tu creación y vivamos como hermanos y hermanas en este mundo que es “casa de todos”